7 de octubre de 2007

Nostalgias

Arañando el espesor que me invade en la nostalgia necesito todo cuanto no está, la ostia divina que me sacude la pesadilla (no me quería ir tan pronto)

la pesadilla me corroe el cuerpo sin mandíbulas, sin dentadura, Desquicio poderoso como animales de agua, soy el mar que a ellos dominará, son mis aguas vertederas, casi negras, en las que se mata a ciegas, en las que alquitrán envenenado alimenta mis entrañas, matando los hijos desangrados del odio, pobres náufragos sin isla, isla que desaparece. (Soy)

…la ostia sagrada perdona mis miserias, no estoy preparado, no quiero llegar, no quería irme, realmente nostalgia, sin querer me duermo, no he conseguido llorar, me duele esta enfermedad que siento, cuando todo en derredor se derrumba, y nada cambia tras el humo, si éste con el ruido, me dejan sola, y ni siquiera hay oscuridad, sigo despierta.

Sencillo, todo se resquebraja horas después de acabar la función, eres tú otra vez entre desconocidos, receptivo para nadie, diminuto corazón funcional, encojes mis deseos y pierdo un rumbo que tomé por equivocación si la ilusión de sencilla belleza se atraganta a través de las paredes de una calle, la de los desconocidos, por la que no soy capaz de pasar, atraviésame, pared, la piedra roja que late son sólo entrañas ávidas de fusión, de tinieblas, carne viva, muertas, por ti, pared, contra ti, en silencio, ruido sordo, transeúntes sordos, pasarela de identidades, dadme la espalda, roca

Tiembla la tierra que pisamos unos cuantos, cuando nadie nos ve, de noche... a gritos, de día. No es el momento de detenerse, prudente, ni permanecer ni verlo, abre siempre tus ojos y cuéntame tus sueños, durmiente, desde el barco de al lado, anclas al fondo para vernos las caras, guapa, en medio de la mar...el sueño

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