7 de octubre de 2007

Partida de ajedrez

Paralizada al escuchar el cuento de hadas, le acarició la frente sudada. El envolvente incienso tensaba del hilo que de ladrillos se erguía, ayudando a intimar, levantando las cartas que los jugadores rezaban por ocultar al momento presente, sabedores que a las Damas no había tablas, quizá hubiese sido más fácil jugar un ajedrez, debajo del velo escuchar la misma música, moverse en silencio, tan despacio entre piezas que discurren sus caminos, ajenas a las reinas, que andan buscándose, delicadas, personales, fuertes en el juego de seducción, Reinas...buscaba arrastrando el cuerpo, el alma se les había adelantado, casi la perdían, un momento…ahí andaba un cuerpo alucinante, era el mejor placer que tenía…íntimamente se relacionaron.

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