9 de octubre de 2007

Pueblo

- Estoy viendo muchas estrellas fugaces esta noche. Creo que he bebido demasiado.- Vega, te echaré de menos en verano. Cuatro días son tuyos. Dejé sola a Lucrecia y me marché al pueblo. Desconectar. Cada día desocupado son mis vacaciones, así reuní mi primera escapada, lo necesitaba, me gusta cambiar, el cariño te retira del combate, peligro de desaparecer, no fui yo quién decidió eso, demasiado tarde anciano, lo que no te llevaste contigo no existe, tú pronto no existirás, ir y volver, lo justo para haber pasado por allí, descubrir algo más, conocerle a él…encantada de conocerte, gracias por su visita…Olvídalo. Ya lo conté y se hizo detalle condenado a zumbarme, ya casi sin fuerza, sin presencia natural, tú, Silvestre, de corazón verde e historias pequeñas, que me has dado, que te he robado, lo siento, te quiero, ¡qué grande es la vida y qué pequeño es nuestro pueblo, donde no quepo más que por un diminuto vaivén, un suspiro madrileño, un relincho desde el aburrimiento que me gritas, que ha sentido la punzada del deseo, algo en abstracto, la chispa en tus ojos apagados ante los míos delatores, linternas encendidas, brillantes, divorciados, curiosamente recién nacidos cuando he entrado contigo y nadie en este bullicioso pueblo se ha cobrado la poesía en la que meramente figuraban.

1 comentario:

Lilyvanily dijo...

rozaste los pespuntes de mi alma, este poema, dulce trazo de un sentimiento que nunca supe expresar; siento que te conozco un poco más. sigue dejando fluir las palabras... nos vemos estos días. un beso