8 de octubre de 2007

Vías Cruzadas

En el cruce de tres vías, aparentemente a ras del suelo, aunque flotábamos, fue allí donde nos encontramos. Me estaban esperando, fue lo primero que pensé, y les desafié enseguida. No pronuncié una palabra, pero el silencio estaba durando demasiado y los tres nos mirábamos, como si fuese cosa de dos en un juego de miradas, allí plantados, parecía que habíamos llegado a nuestro destino.

Eran hombres jóvenes los dos, aunque esto era lo menos importante cuando eran dos las miradas hacia la persona que estaba a punto de perder, en el punto en que todo desaparece, y tú te vas con todo, inevitable.

Allí no valían las palabras, no existían y esto era lo único comprensible entre los tres, decidí no llorar, tampoco habría roces, ya he dicho que sólo éramos nuestros ojos y los ojos de los demás, y así uno de ellos, da igual quien, comenzó a llorar, esos ojos se negaban a abandonar aquel momento en un punto muerto, siempre hay uno que desea compartirse, nos miraba, llorando, me miraba, eran sus ojos., lloró todo su tiempo.

Luego nos calmamos en perfecto silencio, los tres a un tiempo nos calmamos hasta el éxtasis de los cuerpos, de pie inmóviles, mientras más flotábamos más sentíamos cómo ese lugar nos reconocía.

Aceptamos con nostalgia la separación de las vías. Los tres cambiamos de camino, sin tocarnos, sin vernos, sin nostalgia, yo, seguí caminando.

No hay comentarios: