5 de abril de 2008

Poema VII

Extensa la arena que sin alimento se humedece y reseca
a merced del viento frío y caliente que respiras,
alimentas el aire que traes a los demás desprendido de tu helada mejilla y el calor enterrado en tu extensión,
desterrado el que hace fuego para calentar la soledad de dos manos palmeando al viento destructor,
a la niebla ciega donde la horca promete la alternativa que en la orilla dibujas en la arena,
y los espejismos del desierto y la extensión del desierto se hacen reales,
para dar agua, para cambiar de estado, para que otro oiga el grito mortal y haga un guiño de sorpresa y piense que la vida tiene esas cosas.

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