18 de junio de 2010

Crónica del verano pasado

Otro cigarro en la ventana, el gato negro, verano en Madrid.
Buscamos la sombra, nos encontramos, tengo que grabar a ese gato.
Ando examinándome la conciencia, ¿cuántas vueltas se pueden dar en veinte metros cuadrados de encerrona? Mañana no está tan lejos, olvido el día, el día libre, el día libre ha vuelto a la cuna, Lucrecia escucha…
Desidia, aire caliente, te echaré de menos todas las noches que forman mi invierno. Ya no estaré aquí y él no aparecerá sólo cuando estoy más guapa, al despertar, el pelo mojado, me gusta, soy yo y las tardes de río, vulnerables. Nada que piense cambiará las cosas… ¿así que quiero cambiar las cosas? Olvido el día.
Luces de neón para mi fiesta inventada. ¡Lucrecia, has venido! Estás muy guapa. En el baño de un bar, trabajo de bar (wo) man, salimos fuera por la bocanada de aire, de este verano en Madrid que no acaba de llegar, el día en el que cambian las cosas, esta fiesta, mi cumpleaños.

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