23 de noviembre de 2010

LEER PARA ESCRIBIR

Dentro de las lecturas de ida y vuelta; las paradas obligatorias; los autores imprescindibles, abrir un hueco propio sienta bien. En esos días inapetentes, los sillones llenos de lecturas empezadas, haga calor o frío, la desidia nos hace olvidar algo del placer de la lectura. Esos días son para los autores que nos gustan, para que las páginas nos atrapen cuanto más desencantados estamos. Yo leo a Bolaño en estos casos, o a Vila-Matas; sé que ellos me agarran con fuerza, que esto no es fácil y que ellos, escritores, lo consiguen y me consiguen, me dan lectura y escritura, ganas de leer y sobre todo ganas de escribir. Aprovecho los mismos días (que son días como insomnios) para descubrir algún libro nuevo, colmar alguna cita mantenida en secreto durante meses, sin decidirme sino a mirarlo desde lejos, su lugar en la estantería, esperando el deseo de compartirnos; mi tiempo y mi historia en su tiempo y su historia; “Perú”, de Gordon Lish, editor de fondo y escritor de tesoros marinos, o la última, uno de los grandes, capaz de llevarte más lejos de lo que tu propia imaginación haya navegado jamás; “Moby Dick”, y Herman Melville, otro autor que me fascina, que paladeo despacio, para que dure, y lo siento cerca de “Lord Jim” y de la poesía de Ángel González y de los viajes al otro lado del planeta, los personajes que buscan y las profundidades.
Me pregunto si no estará todo enlazado en una red que me da forma, que aparece por sorpresa, o por necesidad. Abogo por los libros sin etiquetas, por seguir buscando tesoros entre las manos, indescriptibles experiencias de vida, la mejor compañía durante días y semanas, el viaje…Siempre pido más tiempo, más tiempo. Tiempo a las personas mágicas de mi vida, tiempo para contarme, eso es. Pequeñas descripciones, pequeñas fotografías, y grandes libros. Escribir es esto, una carta a alguien que la lea; yo te regalo mis palabras y tú puedes regalarme las tuyas; eso me dice Bolaño todo el rato, me dice; no dejes nunca de escribir, y entonces pienso que quizás tenga razón, y escribo esto.

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