11 de diciembre de 2010

La Listilla

Acabo de terminar de leer el último libro, Plata Quemada, de Ricardo Piglia. Quiero hacer una lista, de los libros leídos este año, porque quiero leer muchos más y todavía quedan días de 2010. Comencé el año con La Guerra de los Gimnasios, Varamo y Cumpleaños, de Cesar Aira, en el avión, antes del despegue a China, cuidando las salas del Cine Ideal en las sesiones golfas del invierno pasado, entre espasmos de risa y de sorpresa. El Mal de Montano, de Enrique Vila-Matas en San Sebastián, antes de empezar a trabajar en televisión. El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, de Patricio Pron, que salió a la venta en enero y me lo compre en enero y lo leí en enero (o febrero). Perú, de Gordon Lish, en la feria del Libro de Madrid. Hay un lugar, de Albaricoques Verdes (mi libro, no lo leí, lo sé de memoria). El Porqué de las cosas, de Quim Monzó. La poesía de Ángel González, Chantal Maillard, Vicente Huidobro. Los relatos de Cortázar, Carver y otros. Hacer listas me cansa, me obliga a recordar lo que el buen hacer interior había olvidado. Pero nombrar unos cuantos libros está bien, dejarlos aquí igual que los dejo, tras leídos, en un lugar cualquiera de la estantería de la nostalgia.
Tras el vago intento me salen nueve libros y quedan fuera, como siempre pasa, los olvidados, los empezados o tan sólo acariciados, es ley de vida. Prometo, para el 2011, más rigor y palabras bonitas.
Ya abrí la tapa del siguiente libro.