1 de febrero de 2011

No me dejes
levantar la vista de un libro
para mirarte

No me dejes
en el viaje, en la evidencia
de la calle contigua

No me dejes
desgastarte por tocarnos
o por mordernos

No me dejes
callar los días
y besar las noches
como si tú fueras la noche
sólo la noche
y yo los días

1 comentario:

koolauleproso dijo...

Me gusta, me gusta mucho. Descubrí este rincón por casualidad, navegando por la bloggosfera al azar, ese que cada vez estoy más convencido, lo explica casi todo.
Para empezar me encuentro este poema formidable. Seguiré investigando tus profundidades.
Sí, amenazo con volver, y no descarto hacerme asiduo