23 de mayo de 2011

Poema tardío

Quiero saber de ti, de tus ojos, de tus temblores, 
de tus días ocupados en claroscuros, de tus manos rodeándome...

Como hoy, las últimas semanas, me acuerdo de ti
quitándome el aire,
he empezado a entender tu bajada a los infiernos
el tiempo que no hemos compartido, que pesa.

Quizás todo sucedió al revés, si no eres tú
ya hubo algunos que llevaron tu nombre.

He vuelto a hacerlo. Sólo me pronuncio, 
sin pruebas, sin imposibles,
yo también abogo por marcar el ritmo de las cosas
que me alejan.

No es la aflicción, 
porqué esta ciudad me ha sumergido en un profundo silencio, no sé 
que pensar de aquellos días, de ser
un poquito más feliz.

Seguiré escribiendo a cuatro manos, 
casi a oscuras, como si no te hubieras ido.

Quizás me equivoco, 
quizás es así 
que precisamente allí 
donde nos evitamos, 
es donde querríamos encontrarnos. 

Pero a veces me digo a mí misma 
que mi silencio es más comprensible que el tuyo,
y que nuestra tarde, 
sólo una, 
tuvo algo que ver con el efecto deseado de la amapola.





2 comentarios:

Marinero en Marte dijo...

De los mejores poemas que pude leer por este blog. ;)
enhorabuena

PilarBarVar dijo...

Pocas veces me miro en los espejos y pocas veces reflejo en los poemas. Me da miedo...en contadas ocasiones, paso al otro lado. Y eso ocurre en este caso. Estupendo María! Gracias.