10 de junio de 2011

fin de curso

Ya se acaban los días de clase, las horas en las que sueñas despierto y contemplativo mientras al profesor se le suceden las palabras, tantas veces mágicas, por lo extraño, lo abierto y lo descompensado. Por la ventana, también, los días de lluvia, de colores, de hojas volando, de ventanas-espejo que miran hacia abajo.
Y me da pena, me da tardanza y nostalgia y palabras nuevas. Pérdida a borbotones. Tiempo de silencio, compañía de libros como promesas de felicidad veraniega. Viajes, porque los viajes me salvan. Cuenta atrás entonces, para continuar, sola, este viaje. El pájaro que me da alas, el padre literario, el que mira con atención mis aciertos, el que deshecha lo fallido, el pájaro me da alas.

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