4 de septiembre de 2011

Monerías de mediatarde

¡Qúe frescura dan los domingos por la tarde! Contar las horas para mi findesemana a veces tiene estos efectos deseados de cafeína y tiempo fantástico ahí fuera. Es tan grande cuando los viajes acaban en ti. Como ese aire que entra por la ventana.
Y ahora tú, tus pies mojados por la playa no son mejores que esto.
Yo me dedico a lo mío; he cambiado al pijama de otoño y acostumbro a dormir nueve horas y media cada noche. No las duermo todas, por partes el paisaje de veranos y otros planes de medianoche me transportan y produzco ruidos extraños que simulan respirar aliviados. Vivir como una superviviente, saber, que en la segunda mitad de la vida lo único que extrañamos es la amistad. Pero no ahora. Seré breve, por el momento, solo os veraneo.

1 comentario:

elisenda dijo...

...en la segunda mitad de la vida extrañamos, además de la amistad, la primera mitad, y la tercera que vendrá