9 de septiembre de 2011

Turno de noche

Me levanto a las 3.30 de la mañana para ir a trabajar. El momento de bajar las escaleras desde el tercer piso de un edificio antiguo y lóbrego donde sus habitantes duermen se hace sin embargo cuesta arriba. Recorrer el pasillo de entrada y cruzar la puerta de salida es otro momento duro. Nadie que no sea oscuro me atraviesa. El barrio se hace inmenso como un gran bostezo. Busco con urgencia el coche que me traslade, como si fuera una pesadilla corro hacia un amanecer lento y tedioso que no termina de empezar. La jornada laboral y el desayuno terminan con el alba, y es cuando se sucede la conversación de cada día, cómo hacerlo para dormir, partido, media tarde, medio día, antes de comer, después, en fin, terminamos a las 11.30 de trabajar, tenemos todo el día para hacerlo!

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