18 de diciembre de 2011

Siempre llego tarde

Aún no sé lo que es esto; este texto (sólo intuyo que me peina el interior de la cabeza, donde no hay pelo).
Siempre llego tarde. A todo. Por el tiempo, eso está claro. (Y ahora parece que escribo como un chico, ni siquiera como un hombre, no como un hombre hecho del todo, en cualquier caso). Eso, o como una traducción mal hecha. He perdido el hilo. Por pausar. Por irme a otro lado. Y al volver...nada. Por eso llego tarde, no a los sitios, en general.
Siempre estoy esperando. Por si algo ocurre. Podría pasar, podría estar pasando todo el rato, en tantos sitios.
Me pierdo en mi tiempo. Por ver su inmensidad. Porque ya ha pasado todo.
No es nada en particular, lo que ando buscando. Si que lo es. Lo que podría haber pasado, lo que podría habernos pasado, pero mi tiempo nunca coincide con el tuyo. A ti o a mi no nos han contado la vuelta del viaje. Lo obvio sí: no hay que esperar, tienes razón, no hay tiempo para eso. Pues yo me la paso esperando, es tan cierto que podría ser lo único cierto de esta tarde pasajera. Espero, a la noche la espero, a ti te espero sin sentido, por eso, por lo del sinsentido.
Me gusta transformar el dolor en dolor físico. Es lo natural, lo que le pasa a la mujer de la foto, que con los años se amarillea.
Siempre llego tarde, cuando sólo queda tiempo para mirar fotografías.

2 comentarios:

xar lee dijo...

yo tambien llego tarde ? no lo se .

María dijo...

tú llegaste tan pronto...