16 de enero de 2012

Losing my religion

Si no queda nada
para qué
café más cigarro
para qué
te alejas
pensándome
para qué
salir corriendo
a buscarnos.

Para qué tan lejos,
para qué
tantas piedras por medio,
tanta canción imposible,
tan poco aire levantado.
Para qué
tragarnos las palabras
en este estado dormido,
y para qué decirlas.

¿Y para qué
perder la nada,
encontrarnos mientras,
desearte suerte,
sentir el vértigo,
recordar destinos,
comernos pastillas,
cuidar que no duela?

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