19 de enero de 2012

tarde aún temprana

Me entretengo esta tarde demasiado tranquila en recorrerme los dolores del cuerpo. El dolor de la espalda, el arañazo que ha aparecido en el cuello, y seguir bajando hasta las piernas cruzándose y los dedos de los pies, todo tan extraño ante la luz artificial, los brazos atrapados, también, sobre todo, bajo la piel. Ojos enrojecidos, dolor de muelas, nuevos lugares, todo tan adentro. Me entretengo un poco más, el reloj de muñeca, los labios partidos, el frío en las pestañas, el calor en los codos y las rodillas, queriendo salir, irse de aquí, cruzar los pasillos hasta la calle, el campo, la pantalla del televisor, pidiendo lo que sea que no duela.

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