25 de abril de 2012

Cumpleaños feliz




Las noches en que cumplo años el calor me recorre por dentro como ninguna otra noche. 19 de agosto inevitable, verano en Madrid. Murmuraba su nombre, su llegada, como si quisiera llevarme con ella, o mejor, quedarse conmigo. Sonríe, para que no me de cuenta de lo que piensa y la quiera.

Siempre me acuerdo de Lucrecia, cuando pasa esto y lo otro. Volvieron los primeros cumpleaños y su voz, que me habla desde dentro y suena a música de piano. Mi sueño había sido tener un bar y no lo había conseguido. Ahora trabajo de camarero. Lucrecia vive conmigo y tiene un montón de personalidades, muchas débiles y alguna fuerte. Hemos compartido demasiadas cosas y, al final, no tenemos nada que nos dé juego o nos mande a la mierda.

Lucrecia se acurruca en el hueco de mi mano, el corazoncito se le sale del pecho, cómo no voy a quererla. La sostengo, incapaz de despedirme. El reloj traspasa el día y la noche y lo que haga falta en el sofá. Es mejor cubrirlo todo de magia, comernos el pastel y un último brindis por nosotros, y que lo olvidemos todo. 


Cuento publicado en la antología Hay un lugar. Ed. Pigmalion, 2010

No hay comentarios: