2 de mayo de 2012

Ciencia para ti y para mi

Hoy me he levantado con ganas de escribir. Las noches de insomnio ayudan. A volver la mente a su estado natural, el de pensar. Como si alguna vez hubieras dejado de hacerlo. A pensar tanto que el cerebro se convierta en universo negro (totalidad del espacio y el tiempo), una imagen más o menos así:


Donde la luz visible es la que es, y la oscuridad se la merienda sin esfuerzo. Tampoco se puede luchar contra eso. Así somos.Una cosa parecida al blanco y negro en movimiento. Pero el movimiento es el que marca la luz, y a la velocidad de la luz se mueve la materia. Esto afecta a elementos en el espacio, pero no al espacio mismo. Por eso, dos galaxias pueden separarse más rápido que la velocidad de la luz si el espacio entre ellas se dilata.
Me encanta la teoría de la relatividad.

El desplazamiento hacia el rojo de las galaxias distantes. La radiación cósmica. Y la expansión del espacio.

Habitar este modelo tan observable. Andar su curvatura fría y densa. El destello de tristeza que deja cuando conoces su final de gran implosión.

2 comentarios:

ángel martínez dijo...

Las noches de insomnio tienen más que ver con la oscuridad de un mar en calma, supuestamente. Lo lineal es lo más curvilíneo que existe. Eso me recuerda a la escritura en espiral cuando estás tumbado y evitas el momento de caer rendido al sueño porque ahí está tu mejor historia.

María dijo...

la felicidad de las historias :)