5 de mayo de 2012

Yo, Trabajo



Lo mejor de tener un trabajo temporal es descubrir que cada día pasas algún instante en el paraíso. No importa venir cada fin de semana, ni trabajar 12 horas al día, ni haber olvidado que los domingos son días sin luz pero pueden ser tardes en el rastro en primavera. Todo lo que sé es que un trabajo como éste, con su final inminente, hace que puedas disfrutarlo hasta los límites, y eso, eso es impagable. Yo haría lo que hago sin cobrar, porque me gusta demasiado, y porque pronto se acabará. Quizás sea una ventaja y no nos estábamos dando cuenta. Llegar contenta a enfrentar todo lo que venga es un lujo. No tener la necesidad de escribir todo esto, pero escribirlo por orgullo, por gusto, por sonrisa.

1 comentario:

Marinero en Marte dijo...

Siempre imaginé que escribías con una sonrisa, ahora veo que escribes también por sonrisa.