24 de julio de 2012

Accésit certamen “Albacete joven de poesía 2012”


Lo mejor que podía pasar antes de irme de vacaciones fue lo que pasó. Me llamaron al teléfono, con prefijo desconocido, demasiados números y la clásica voz de compañía telefónica, pensé.

Resultó ser de Albacete. Ay, Albacete, pero ¡qué grande eres! Ya te lo dije el año pasado, joder, que volvería al siguiente. Dicho y hecho. Así es. Así da gusto, vaya, cuando las cosas van, van, volando van y, por el camino, nomás se entretienen. Camarón, olé tú, que me voy pal sur, que me estoy poniendo morena, qué sé yo, qué sí, que seguía al otro lado de la línea telefónica, escuchando buenas noticias.

“María, María, el caso es que cuando te dimos el premio, nos sonabas de algo” (vaya, aquí tuvo que decir, tus poemas nos sonaban de algo, la voz, que nos gusta, eso), pues nada, estoy contenta, mucho, debe de gustar, dos años seguidos, el año que viene para el primer premio, ¿estamos? Claro que estamos joder, estamos a lo que haga falta.

Primer accésit este año. A mí me va de perlas. El jurado es muy bueno, ¿sabes? Son unos tipos exigentes, les gusta lo que haces, sí, hablé con ellos el año pasado, muy majos. Han ganado premios, y eso.

Pues genial, ¿no?

Y ahora, vacaciones, y en octubre visita a Albacete. No soy de andar haciendo planes por ahí, me gusta levantarme cada día sin tener idea de cómo transcurrirá, dedicar la mañana a recordar las posibilidades, cosas que puedo hacer y cosas que puedo empezar a pensar, tal vez hoy, en poder hacer más adelante. Y también me gusta, de repente, tener algo así, dentro de unos meses, que llevarme a la boca, porque lo planes de diario aburren, pero los planes insólitos como éste parten pila.

El caso es que mandé seis poemitas al concurso, a última hora del último día, y fue porque se me ocurrió ahí mismo, de repente, entre el aburrimiento, probando a perder el tiempo de la mejor manera posible. Intento hacer bien las cosas, de cualquier forma. El último de los seis poemitas era éste, lo pongo a modo de ilustración, la fotografía es más real, se trata de las vacaciones de libro que me estoy marcando a su salud.






Fotografía


Comienzos de otoño
llenos de ciudad,
estación,
pisar la calle,
y la soledad
de sus desconocidos.
Mis mejores deseos,
la altura de los edificios
y un rostro cualquiera
dibujando sombra.



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