13 de febrero de 2013

Correcciones

Vivo corrigiendo el texto. Me levanto y me siento frente al ordenador, y empiezo a soñar con escritores célebres. Me retraso en la apertura del documento, en la lectura desde el principio hasta el final, en la reescritura. Ya vamos llegando al final y la subida cada vez es más empinada. Nunca sé si lograré alcanzarla, en cualquier caso, llego casi reventada, renegando. Pero enseguida se pasa. Las vistas me gustan como a todos. No soy deportista. Sigo abriendo libros en mi cabeza. Tengo ganas de leer, no de corregir. La escena nueve está muy cerca de la meta. ¡Pero cuánto se tarda!

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