24 de marzo de 2013

Opciones para una vida menos amarga

A veces estoy segura de estar en una posición muy amable. Con todo, durará lo que dure 2013. 
Desde esta posición (frente al ordenador, recién levantada, café, primavera 2013) me planteo varias opciones para una vida menos amarga.

1. Dejar que el tiempo transcurra dócil hacia el crudo invierno. Esperar que llegue algún encargo para ponerme a escribir, cobrar por unos trabajos de escritura aislados, pequeños (pero no tanto). Ir gastando siempre un poco más de lo que gano. Ganar mucho tiempo, para intentar que salgan, las páginas y páginas escritas, representadas, publicadas... Probablemente, al final de todo ese tiempo, que será mucho, quedarme a cero de ingresos, aunque esto es improbable, si cuento con la capacidad suficiente de anticiparme...Tomar decisión de emergencia. Emigrar.

2. No ir tan lejos, quedarme a medio camino de ese viaje. En el punto exacto en el que empiece a gastar un poco más de lo que gano, en el que deje de estar en una posición muy amable. En este año. Mucho menos tiempo, tiempo en mi contra, lanzado hacia adelante despiadadamente. Puedo contar los meses que quedan para dejar de perseguir los sueños, todo está más cerca y me gusta menos...Esta es la opción de voy a dejarlo todo justo antes de conseguirlo.

Y creo que no hay más opciones. Bueno, sí, dejarlo ya, en este momento, antes de lo previsto, largarse de aquí, convencerse de otra cosa. No aguantar, si es que este verbo aún sirve de algo. No sé, esta opción, la más cercana, es la menos clara...mierda.


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