24 de septiembre de 2013

Estoy leyendo uno de los primeros blogs que se concibieron, La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar, escrito hace casi cincuenta años. Publicado en dos tomos, esta obra collage cuenta con capítulos cercanos a la crónica periodística o al artículo de opinión, pero se desprende de ellos al introducir parte de su mundo creado, sus cronopios y famas, un repertorio de palabras inventadas y la mezcla de personajes reales con ficticios. Para hablar de sus influencias literarias, de un bagaje acumulado que le permite abrir la página y escribir una entrada de apariencia improvisada, tocar un tema sobre el que decir algo, para aprovechar y hacer literatura. Todo ello al nivel de Cortázar, su genialidad inherente. Es curioso descubrir sobre qué hablaría Cortázar si tuviera un blog, qué imágenes acompañarían a sus textos y todo ello lo encontramos en esta vuelta al día.

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