13 de septiembre de 2013

un autor peliagudo

Siempre he leído mucho. De pequeña más, todo lo que caía en mis manos, que solía ser muy malo, y que a mí no sé si me parecía buenísimo pero desde luego me tenían enganchada...esas series de libros de las que ya hablaré en otra ocasión, porque lo merecen...De ahí que, aunque haya pasado mi infancia devorando libros, cuando hace unos años me dispuse a hacer balance del bagaje literario que tenía, me dí cuenta de que me faltaba mucho por leer. Clásicos. Sobre todo de ésos que marcan a todo adolescente, que tan importantes son y que hay que leer durante esa etapa en los que una se forma como persona con ideas, a la par que descubre el mundo y su coletazo, en fin, autores como Hermann Hesse, libros como 1984, La carretera, El guardián entre el centeno, o el último que acabo de terminar; La senda del perdedor. No sé qué me pasa con Bukowsky, leí algunos relatos suyos hace años, cuando lo descubrí, y me parecieron bien, aunque no lo volví a leer. Hace poco leí El Cartero, y me descojoné y me enganché como hacía tiempo, y con la emoción me dije: vamos a por la senda del perdedor, que dicen que es su gran libro, ya es un clásico pendiente...el caso es que me ha costado terminarlo, y me fastidia ésto, le reconozco algunos méritos, temáticos, pero el lenguaje no me sorprende, tal vez fue el pionero pero ya he leído esto otras veces y no sé...hay que escoger y Bukowsky no es de mis autores, estaré cambiando yo, tal vez, no lo leí cuando tocaba, como algunos de los anteriores, que sé que ya no leeré, pero así las cosas, no me da pena habérmelos perdido.

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