2 de octubre de 2013

La voz creadora de Idea Vilariño


Idea Vilariño (Montevideo, 1920-2009) fue poeta, ensayista, tradujo a Shakespeare y a Queneau, crítica literaria, compositora y docente. Es uno de los mayores referentes de la poesía del siglo XX en lengua española, traducida y reconocida internacionalmente.
Escribió la soledad como una entiende la soledad: "...pero qué cuando solos / pero qué cuando abriendo los ojos / en lo oscuro". Escribió la noche, amor, gemido, tiempo: "Este amor desgarrado por el mundo / esta diaria constante despedida". Y escribió la desazón, el desconsuelo, la sinrazón, el vacío, la muerte: "Lo triste lo peor fue haber vivido / como si eso importara". "Vacía negra sola / cerrada vida". La belleza crucial de Idea Vilariño lo es no por los ojos, mis ojos vencidos, pegados a sus fotografías, lo es por mis ojos rendidos a sus palabras, la observación sin pestañeo de los que aman.

SUSURRAMOS

Susurramos
decimos
murmuramos
tibio blablá al oído
a los labios la piel el pelo
a
acariciandonós
con voces
con sílabas
con emes
con sonidos.

La editorial Lumen aúna, por primera vez en España, su poesía completa. Recoge los libros publicados por la autora: La suplicante” (1945), “Cielo Cielo” (1947), “Paraíso perdido” (1949), “Por aire sucio” (1950), “Nocturnos” (1955), “Poemas de amor” (1957), “Pobre Mundo” (1966), “Poesía” (1970) y “No” (1980), así como sus poemas anteriores nunca antes publicados en libro, y su creación posterior hasta su muerte. Una trayectoria en la que Idea Vilariño va conteniendo el lenguaje a medida que aumenta su efectividad, las palabras exactas, la justa medida, el equilibrio entre el amor y la muerte, el tiempo y el amor, el tiempo y la vida, y la muerte, cada vez más directo, más acertado, una búsqueda del blanco en una diana giratoria, siempre la misma. Desde una
mirada personal, reflexiva, pausada, latente, orgánica frente a la angustia, la soledad, el límite, el sentido y el sinsentido de la existencia.
Poesía a impulsos, a latigazos: "Haberse muerto y que la boca / quiera vivir un poco todavía". Llena de contradicciones en cada relación que establece con los elementos, las personas, los pensamientos: “Si me muriera / si este coito feroz / interminable / peleando y sin clemencia / abrazo sin piedad / beso sin tregua …”. Un pulso a la vida y a la muerte, a sí misma y a los otros. “Nunca tan lejos de la vida. Nunca / Nunca tan grande como hoy la muerte, / sobre todo, ante todo, al fin de todo, / y yo, sintiéndome ir trágicamente.” De una crudeza, sobriedad y belleza memorables.

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