28 de octubre de 2013

Se me acumula el trabajo

Esta mañana ha llegado Bajo Treinta, la antología de narradores que no han alcanzado la treintena, y que Salto de Página acaba de editar, reuniendo a algunos jóvenes escritores de por aquí, lo cual es una suerte si además una conoce ciertos nombres, ciertas personas más allá de los narradores, quizás lea entonces diferente un texto, si has tratado personalmente al autor. Es lo que me está ocurriendo ahora que leo Técnicas de iluminación, el libro que acaba de publicar Eloy Tizón. Que no me lo puedo creer, hay momentos en la lectura de cada cuento, y me ha pasado, creo, con todos ellos, en los que me descubro repitiéndome a mí misma (casi hablando sola): No puede ser, no puede ser, no puede haber escrito esto, de tal goce hablamos. Y es fascinante esto que le ocurre a una leyendo sus páginas. No creo que sea por conocer al autor, o sí. Pero no lo creo. Porque recuerdo haber leído sus libros anteriores hace años, de una manera, sino la misma, también singular, y es que los leí del tirón como si de una novela se tratara, algo que no me ha pasado habitualmente con los libros de relatos, de los que leo cuentos sueltos pero no suelo leerlos de principio a fin sin interrupción. Es verdad que todo el mundo habla del libro de Eloy. Pero yo voy a hablar de mi libro de Eloy. He leído Técnicas de iluminación en muchos sitios; sobre todo en el metro, en el cercanías, en la oficina de trabajo, o en casa (casi no tengo tiempo para leer), pero está bien así, porque el libro ocurre a su vez en muchos sitios, en lugares llenos de gente o muy vacíos, en el extrarradio de esta ciudad, en Madrid y en mi pasado, en historias parecidas a las de una, que lee y no se puede creer lo que está leyendo. 
Se me acumula el trabajo porque quisiera desgranar el libro despacio, tanto como intento leerlo, tan despacio como fue escrito. Porque quisiera hacer lo propio con Bajo Treinta, pero es que estoy a un arrebato de enviarle la versión final del poemario a mi editora, y además trabajo, y tengo novio, y amigos, familia, unas ganas locas de puente de noviembre, y salir de Madrid por carretera.

No hay comentarios: