14 de noviembre de 2013

Los techos que nos descubren

Lo mejor que puedo hacer, ante una imposibilidad física de escribir, otra vez, los poemas que escribo (los ya escritos) es leer, pero leer esos poemas que hubiera querido escribir, aquellos que me recuerdan a algo de mi misma escritura (que quisieran recordarme, no sé). En El falso techo, de Erika Martínez, he encontrado frases así:

Permitiría cosas atroces con tal de que nadie se ofendiera.

...como tú la primera vez que te negaste
(...)
y pasó un metro por debajo.

Mientras se acerca, atiendo a su perfecta nariz
como quien mira algo naturalmente bello:
pensando en otra cosa.

Amor es lo que el tiempo
deshace contigo.

Dos agentes custodian
la ficción del Estado.

Poemas en prosa y en verso maravillosos. Leído de una, disfruto ahora de leerlo a borbotones, agarrándome a sus frases como lianas, pasarle las páginas de atrás adelante, darle la vuelta, agitarlo para volcar sus palabras sobre la mesa, su librito amarillo me palpa.

No hay comentarios: