7 de enero de 2014

Nuevo tren, nueva ventana que corre y rueda

Hoy empiezo a ser consciente del nuevo año, navidades aparte. Empiezo optimista, eso de las ganas, el no saber qué, aventuras, novedades, etc etc. Voy a tener mucho tiempo libre, para mi. Creo que el blog volverá a ser un lugar que nunca cierra. Un lugar de prueba también, porque aquí se ha escrito parte del poemario que viene, de la forma más casual, de la escritura automática, en el puesto de trabajo, casi a cualquier hora. Y, ya terminando ese primer libro, recupero la libertad de escribir por aquí cualquier cosa, otra vez, a ver qué sale. Es un espejo que a veces me ha devuelto vuestras opiniones, con las que aprendo mucho y que os agradezco. Así que, más que cambios, aquí evoluciones. Seguiremos como siempre, a saber cómo.

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