20 de febrero de 2014

La voracidad lectora

Leer tanto, desde por la mañana. Como ayer, moverse por la ciudad y abrir el libro a cada rato. En las esperas, en los desplazamientos. Así avanzo una serie de lecturas voraces, felices, que ocupan mi completo tiempo, o eso me gusta pensar, mientras leo París era una fiesta, donde Hemingway se dedicaba a lo mismo: Ahorrar un poco de aquí para poder gastarlo allá, con su trabajo de escritor temprano, de trabajar en cafés, ir a la Shakespeare and Company a por libros. Y que esos libros, de segundas manos, traigan algunos regalos...

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