7 de febrero de 2014

Marruecos


El primer viaje a Marruecos que hice, hace ahora seis años, lo convirtió en un país, para mi, inspirador. En aquel momento me sugirió muchísimas cosas. Escribí mucho durante aquel viaje. De ahí salió, al menos, un poema. Pero también imágenes e historias imaginadas a partir de lo real, de aquella otra realidad que se me antojaba irreal. Desde entonces, cada vez que me voy de viaje, añoro que algo de aquella magia de las primeras veces, volviera. Llenar las páginas del cuaderno de notas. Que la inspiración volviera. Que la magia. Me voy a intentarlo otra vez.

1 comentario:

moderato_Dos_josef dijo...

Marruecos es un país singular y precioso; por dsgracia sumido en la dictadura de una dinstía real.
Si dejamos aparte la política, nos encontramos con que lo tiene todo: un litoral precioso; cordilleras majestuosas; y un desierto mágico. Pero sobre y todo ello resplandece el color de su cultura que, aunque anclada en dogmas milenarios, pervive conservando el brillo de lo que una vez fue, un gran imperio avanzado en artes, arquitectura y literatura. Y eso lo encuentras en las Medinas y casbash de grandes ciudades como Tánger, marrakech, Fez, Meknes, Erfoud.
yo he viajado poco, solo dos o tres veces. claro que una de ellas durante un mes y medio en el que lo recorrí de punta a punta; y siempre desearé ver más...

Un abrazo.