19 de abril de 2014

En construcción

¿Qué será de los sueños de Sole y Pablo?
Cruzo la corrala y el patio al que asoma, de fondo, la mítica Sala Mirador de Madrid, un domingo de primavera y buen tiempo y compañía. Dentro, el espacio escénico me trae recuerdos y expectativas. La producción actual es de Adentro Teatro y la dirección de Tristán Ulloa. Y esa música de Julio de la Rosa. 
Entonces llegan ellos. Dos actores argentinos, Nelson Dante y Carolina Román, que además son los artífices. Escribieron En construcción hace más de diez años y, con una naturalidad fuera de serie, sus personajes y la historia de sus personajes. Su paso es arrollador. Dudamos si se trata de autoficción, pero no importa. Su ser aquí es extranjero: “¿Extra es valor añadido o es sobrante?”, se preguntan.
La obra comienza con imágenes de película, su propia película, proyectadas en el espejo ficticio en el que acabarán mirándose. Los personajes nos cuentan, se cuentan casi con urgencia, frente a un café, cómo les está yendo la vida. Es fácil emocionarse con ellos, te acercan a sí mismos, a sus familias y a sus dificultades cotidianas en una realidad que mata los sueños. Su situación es un reflejo de tantas otras, conocemos poco más que una noticia en televisión: que son inmigrantes aquí o han emigrado allá, que tienen a la familia lejos y convierten a los nuevos amigos en una nueva familia, que se sienten diferentes. Viajes de ida y vuelta siempre en construcción.
Pero el gran acierto de la obra es la relación de Sole y Pablo. Entre ellos hay una atracción que viene de lejos y se expande más lejos todavía, en el pasado y el futuro. Así que no asistimos a una exhibición ni verbalización de sus sentimientos pero sí a sus sueños, sus ideas, su estar el uno con el otro, recordar momentos, algún cansancio, alzar una pregunta, compartir “un café con leche y azúcar negra y tostada con aceite y tomate y todo a la vez”. Pura vida sin aderezos. 

No hay comentarios: