14 de junio de 2014

Crónica de una función dentro del Surge Madrid

Acudir a un festival con una oferta de más de 400 espectáculos concentrados en tres semanas y haber visto una sola obra dejaría insatisfecho a más de uno. Creo que fue la sensación general del público que se movió entre las bambalinas de esta nueva apuesta teatral que ha surgido en Madrid. Mucho espectáculo para poco público y días, funciones simultáneas en multitud de espacios y escasa cobertura mediática.
Pero para mí fue suficiente asomarme a una mínima parte de todo ello. Segunda estrella a la izquierda es uno de esos raros hallazgos brillantes que quizá solo se encuentren en la cara B de los festivales. Así fue aquel sábado por la tarde en la sala DT Espacio escénico de la calle Reina.
De la función sobresalen; el texto de Raúl Hernández Garrido, la dirección de Adolfo Simón y la actuación de Teresa Vallejo. Su personaje aparece sentada a un escritorio (naturaleza muerta sobre la mesa y naranjas) frente al público, como cortada en dos por esa mesa que la divide a nuestros ojos, y, únicamente sombras a cada lado, el escenario negro tras ella, el espacio claustrofóbico y húmedo, el olor, los pocos espectadores y la experiencia que estábamos a punto de compartir.
La elegancia, la intención poética y la investigación en nuevas dramaturgias por parte de sus tres autores logran construir una atmósfera significativa, desprovista de elementos de concreción que no sean la naturaleza misma, sumamente plástica, evocadora. La trama se sitúa en el campo de la creación, entre la realidad y la ficción, entre lo material y su inmaterialidad. Lo virtual y el origen de las galaxias sobrevolando los anhelos de Peter Pan y Wendy. 
Una propuesta contemporánea a partir de relaciones que se logran establecer entre los escasos -y a menudos sutiles- elementos. La mayoría de ellos son palabras, sonidos y argumentos provenientes del propio texto. Un discurso arrollador, necesario, que inventa el argumento en el cual un investigador pone en pie todo ese material. Y esa construcción dramatúrgica, haciendo que la obra se haga (y se deshaga) en el momento en que se representa. En el transcurso del cual, una cambia sin remedio.
Publicado en LaplayadeMadrid

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