20 de junio de 2014

Londres

Me sigue gustando escribir por aquí. Lo hago cuando trabajo, cuando me pongo los cascos y la música me impide conocer a fondo lo que estoy escribiendo. Lo hago aquí porque éste sigue siendo un lugar casi secreto, como cualquier escritura, como lo que no interesa, muchas veces conocer a las personas. No hay tiempo para según qué cosas.

Hay días como hoy en los que mirar a otros mundos a la cara me tranquiliza extrañamente. Asomarme a las tiendas chinas, a la lengua que no entiendo de unos que trajinan en la calle (nosotros ya nunca lo hacemos). Y subir los tres pisos del edificio oliendo a guiso con curri. Cuando digo que no cruzo la Gran vía si no es estrictamente necesario sé lo que me digo. Hoy tampoco era el día pero es que casi nunca lo es. Paradójicamente esos otros mundos vuelven a ser mi barrio.

Puedo hablar del dolor de cabeza las noches desvelada soñar con las personas del mundo laboral pero lo mejor de tener trabajo tal vez sea no tener que andar buscándose uno. Mañana viajo a Londres así que hoy es un buen día como esos viernes aire en la cara encuentros en el metro y aire en la cara y cerrar la casa y mochila y música en los cascos y todavía una tarde más trabajo pero mañana mañana.

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